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Camelias

Publicado por Jose Maria Goicoechea

Publicado el 18 de Marzo de 2010 a las 15:02

Es entre los columnistas de los periódicos (ahora hay que incluir en este grupo a algunos blogueros, claro) donde se pueden encontrar miradas diferentes, incluso alternativas. Las reseñas o las críticas de exposiciones, libros u obras de teatro tienen como primer objetivo la información, mientras que el columnista puede permitirse (debe, incluso) andar por otros caminos.

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Si se apartan los opinadores de política y economía, por un lado, los de televisión, por otro, los de la crónica social, por allá, es cierto que no hay tantos columnistas que escriban de cultura y de sus ramificaciones. Por el lado de las ramificaciones, está Mónica Fernández-Aceytuno, habitual de las páginas de ABC. Su terreno es la naturaleza, el campo, y hablando de árboles, de animales o de paisajes, suele hablar de literatura, de pintura… Suyos son algunos excelentes artículos sobre el escritor José Antonio Muñoz Rojas, por ejemplo. Y el otro día, visitó, según se lee en una de sus columnas, la exposición Monet y la abstracción, y decidió hablar de los nenúfares, por supuesto: “Todo se olvida al entrar en la sala de los nenúfares –escribe– . Puede que no haya una flor más arriesgada. Hasta el nombre, cuesta escribirlo sin sentir que te vas a caer por el precipicio de la cursilería. Pero Monet se agarra a lo verdadero, que es lo que cada uno lleva dentro. La mirada y lo que se ve y lo que se siente al mismo tiempo, hecho pincel y pintura, porque lo que vale no es la verdad, la realidad, lo que está tal cual ahí mismo, si no lo que es, tras habernos atravesado. La naturaleza después de su paso por la imaginación, la inteligencia y el alma de una persona”. También se fija en las flores que están fuera de los cuadros: “Y el Thyssen. Sus camelias de la entrada ya florecidas en grandes macetas, tan bien cuidadas que las hojas conservan su verde oscuro, de estanque en la noche, como si se alimentaran de la umbría”.

En las camelias se detiene, asimismo, la bloguera Concha Huerta: “Alcanzo las verjas del palacio de Villahermosa. En la entrada una hilera de macetas. Verdes salpicados de blanco y fucsia. Las camelias del Thyssen, diecisiete años iluminando los inviernos de la villa. En el interior una de las exposiciones más anheladas”.

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